Es por la puta humedad de esta ciudad de mierda que me cala los huesos y me envenena. Quemandome, destruyendome. Y mi miedo, caprichoso, aplazando mi delirio. No soy paciente ni lo espero. No me hables de calma porque la morfina en mis venas la quema.
Ven pronto. Ven ya. Mátame que no puedo.
Déjame beber de tu copa de una vez por todas. Para de enviarme sonrisas de sirena y atrévete a dar el primer bocado. Atrévete porque lo estoy esperando. No sigas insinuándote y ataca con todas tus tropas. Prometo no guardar rencores ni jurar venganzas. Mis labios estarán sellados.
Ya son dos las veces que has venido pero te vas de vacío. Son dos los tallos de pétalos robados que no te has atrevido a arrancar. ¿Qué flor será la definitiva? ¿Cuál te llevarás entera y sin parpadear?
No hay comentarios:
Publicar un comentario