lunes, 1 de septiembre de 2014

Conde de 8.

¿Por qué siempre estás pero nunca conmigo? ¿Por qué noto tu ausencia aunque nunca te he llegado a tener? Muchas veces me pregunto tanto "por qué"... Y nunca puedo responderme, nunca sé.

Desde que no estás es como si jamás hubieran existido los zumos de piña y los descafeinados de máquina con la leche fría, como si Del Sol no hubiera ocupado su lugar al lado del quiosco.
Permanece su espacio y su localización pero esta vacío, no tiene ni sal ni limón. Sigue quedando esa barra de bar y las columnas que soportaban el cielo sobre nuestras cabezas, que supongo que ahora lo sostienen sobre otras, pero son elementos huecos que ya no importan. Irremediablemente, sus coordenadas me traen tus recuerdos, aunque hasta el olor sea diferente.

Nunca me he atrevido a hablar de ti, ni si quiera a compartirte. Eres mi gran secreto y no tengo planeado que dejes de serlo. Me gustaría volver a verte, podríamos hacerlo aunque no sé exactamente si sería buena idea. Pero al menos volveríamos a hacer música con metal. Quizá eso fue el principio de todo, un leve click-clack.
Siempre me imaginé escribiendo un libro que por título tendría tu nombre y en él me inventaría tu historia. Esa historia que nunca llegaré a conocer.
No sé. Tú tampoco.
Ojalá lo supiéramos, ¿verdad?
Ojalá respondieras...

Se me hace tan difícil hablar de ti sin poder decir ni una palabra... No quiero describirte porque implica exponerte, y creo que eso es algo que deberías elegir tú. Aunque al fin y al cabo, el tú en el que pienso es solo un recuerdo inevitable de una infancia ingenua y algo borrosa. Así que, sí, admito que es muy probable que te tenga idealizado. Pero, oye, recuerda que fuiste tú, que esto es por ti. Y no me importa.

Click-clack, click-clack, click-clack.
No lo he vuelto a hacer. O al menos eso creo. Mi memoria ha acabado imitando tu trayectoria. Qué rima tan bonita y a la vez tan triste para ambos, ¿verdad? La cruda realidad, la sopa fría.
Click-clack, click-clack, click-clack.
Ahora eres solo un ruido.
El problema es que quiero escucharte más, y no sé si eso está bien o está mal.

¿Por qué no puedo olvidarte? ¿Qué tienes? ¿Qué tenías?
Solo un delantal.
¿Por qué no te borras? ¿Quién eres? ¿Quién eras? Solo alguien que me enseñó a hacer música con metal.

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